Mazda CX-7, buscando comodidad y prestaciones

El Mazda CX- 7 es un vehículo todocamino que combina la funcionalidad y el confort de un SUV con un diseño deportivo y motores de altas prestaciones que fue desarrollado a partir del MX- Crossport, un concept que se presentó en el Salón de Detroit de 2005 y que retomaba claves de diseño de otros modelos como el Mazda6 o el RX-8 .

El CX-7 en primer lugar fue comercializado en EEUU, pasando posteriormente a Japón y Europa. Los modelos comercializados en el mercado europeo son fabricados en la planta que Mazda tiene en Hiroshima (Japón) con especificaciones propias, como es el caso de la caja de cambio de seis velocidades o determinadas modificaciones en la carrocería.

Exteriormente el diseño de su sección delantera está inspirado en una corriente de estilo que lleva más de una década evolucionando en Mazda. Dicha corriente se inició en 1995 con el concept RX-01. Esta clara identidad de Mazda se concreta en una toma inferior de admisión de aire de gran tamaño, una parrilla superior pequeña, marcadas líneas de realce que articulan los laterales del capó, y pasos de rueda delanteros sobredimensionados. La línea de cintura elevada, la zaga del vehículo relativamente corta, la doble salida de escape, los pilotos traseros redondeados, un spoiler trasero, los prominentes pasos de rueda y las grandes llantas, terminan por conformar el aspcto exterior del vehículo.

Mazda CX-7 en duna de arena

En el interior del Mazda CX- 7 se fusiona el aspecto deportivo con el espacio y los acabados propios de un SUV . Uno de los elementos interiores más exclusivos es la fluidez de la tapicería de piel negra, que recorre todo el habitáculo, de adelante a atrás, sin interrupción. Otro toque deportivo del CX- 7 es su panel de instrumentos en forma de doble voladizo , con una cubierta que recorre todo el salpicadero y una segunda situada justo enfrente del conductor. El diseño de los tres relojes ofrece deportividad: así, mientras que los indicadores izquierdo y derecho tienen formas ovaladas, el velocímetro central es redondo. Además, se encuentra orientado hacia el conductor.

Salpicadero y relojes del Mazda CX-7

La nueva pantalla multifunción (MID) de Mazda proporciona al conductor toda la información que necesita sobre el vehículo en una pantalla de formato compacto situada inmediatamente a continuación del campo visual del conductor, para desviar al mínimo la vista durante la conducción, y muestra toda la información esencial sobre el vehículo y el navegador.

Interior, salpicadero y volante Mazda CX-7

La primera motorización equipada, y claramente enfocada al mercado americano, fue un motor de inyección directa de gasolina de 2,3 litros turboalimentado ya visto en los modelos de altas prestaciones Mazda3 MPS y Mazda6 MPS. Este motor desarrollaba una potencia máxima de 260 CV a 5.500 rpm y un par máximo de 380 Nm a tan sólo 3.000 rpm.

La gama de motorizaciones incluye ahora un nuevo motor turbodiésel de 2,2 litros, de nueva generación, capaz de rendir 173 CV a 3500 rpm, con unos espectaculares 400 Nm de par desde tan sólo 2000 rpm acoplado a una caja de cambios de seis velocidades. Actualmente también está disponible el propulsor de gasolina 2,3 litros DISI Turbo del modelo anterior.

Motor Mazda CX-7 MZR-CD 2.2

Tengo que reconocer que el Mazda CX-7, dada mi afición por el mundo del todoterreno, era un vehículo que tenía ganas de probar, sobre todo para comprobar su respuesta y capacidad a la hora de enfrentarse con situaciones off-road. El todoterreno auténtico en los últimos tiempos ha ido cediendo su sitio a los “todocaminos”, “SUV´s” o como queramos llamarlos, el segmento en el que se encuadra el CX-7, no hay duda de que son otros tiempos en los que ya no se valora las prestaciones off-road, sino otros valores que antaño no tenían más valor que el anecdótico, como el consumo, velocidad, emisión de gases, etcétera.

El CX-7 es la primera incursión de la firma japonesa Mazda en este segmento, es decir, en el de los vehículos a medio camino entre el todoterreno y el turismo de alta gama y elevadas prestaciones, que tanto furor está haciendo en los últimos tiempos. La punta de lanza de Mazda en el segmento todocamino fue un CX-7 con motorización de gasolina, heredada de las versiones MPS -versiones deportivas en la gama Mazda, propulsor que si bien es realmente apreciado en el mercado americano, lugar donde se lanzó el vehículo, en Europa, y sobre todo en España, ya se sabe, diésel y manual, y los inventos en casa y con gaseosa.

De esta forma el CX-7 pasó sin pena de gloria, ya que aunque se encuadraba en un segmento en auge, tenía una limitación al no disponer de opción diésel. Pues bien, el CX-7 ya se encuentra disponible con motorización diésel, un eficiente propulsor de 2.2 litros que ya hemos visto en el Mazda 6, y, por lo tanto, con unas credenciales de presentación más que aceptables.

En el momento de recoger la unidad de prueba cedida por Mazda España, en el concesionario me hicieron un comentario: “te sorprenderá gratamente el motor…”. Y lo cierto es que así ha sido, ya que es realmente equilibrado en casi todo. Su respuesta es inmediata, desplaza los 1.800 kilos del CX-7 sin complejos, nada rumoroso, y, sobre todo, lo más sorprendente, un consumo medio que en ocasiones llegó a estar en 7,2 litros a los 100, no pasando durante los casi mil kilómetros realizados en el test de los 7,5 litros, una cifra realmente a tener en cuenta en un automóvil de estas características, donde determinados factores, como el peso, neumáticos, aerodinámica, etc, suelen jugar en nuestra contra y se lleva el consumo con facilidad por encima de los 10 litros.

La caja de cambios que equipaba la unidad de pruebas era una manual de seis velocidades, que combina a la perfección con el propulsor. Buena recuperación en cualquier marcha y un tacto agradable. Posiblemente la posición de la palanca de cambios no sea la más adecuada, y si hubiese estado un poco más adelantada habría sido más cómodo su manejo.

Interior del Mazda CX-7

Exteriormente destaca su perfil afilado y aerodinámico, con una rejilla del radiador acabada en negro, sobredimensionada que le confiere un aspecto deportivo y en cierta medida agresivo.

Los neumáticos son de generosas medidas 235/55 R 19, con un comportamiento óptimo en carretera y zonas de arena. No hay que olvidar que están pensados para su utilización en asfalto, no siendo nada indicados para circular con barro.

Hay que destacar la baja rumorosidad tanto del motor, que en ningún momento nos recuerda que es diésel, como en orden de marcha, mostrándose suave y confortable, no trasmitiendo ningún tipo de rumorosidad al habitáculo. Sin duda este es un aspecto que han trabajado los técnicos de Mazda.

El Mazda CX-7 dispone de una configuración clásica en el apartado de suspensiones, es decir, barras MacPherson delanteras y suspensión multibrazo trasera -mismo esquema del modelo original-. Su comportamiento es bueno en orden de marcha, siendo cómoda y aceptablemente dura, evitando de esa forma los desagradables balanceos que se pueden producir en un vehículo de estas características.

El nuevo modelo incorpora un avanzado sistema de tracción total permanente mediante reparto activo de par. Este sistema de tracción total hace uso de sensores que se encargan de controlar el ángulo de la dirección, el índice de guiñada, la velocidad de las ruedas, la fuerza G lateral y la posición del acelerador. Con toda esa información, el sistema optimiza la tracción en tiempo real. A continuación, el módulo de control de tracción distribuye el par entre el eje delantero y el trasero por medio de un acoplamiento de reparto activo del par, controlado electrónicamente, ubicado delante del diferencial trasero. Este sistema distribuye hasta el 50% de la potencia del motor al eje trasero, optimizando el reparto de par en cualquier situación.

Mazda CX-7 blanco en arena.

En la zona de pruebas en arena el vehículo consiguió evolucionar sin problemas, aunque eso si, hay que decir que las condiciones eran favorables ya que la lluvia había apelmazado la arena facilitando la tracción. Durante el test realizado no necesitamos bajar en ningún momento la presión, y tan sólo a la hora de superar una importante rampa con arena echamos de menos la reductora.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies