Team Lince Raid, Andaluces en el Rally Argentina Chile Dakar 2010

En este caso, y desafiando a la lógica, podríamos decir que lo que mal comienza, bien acaba. El Team Lince Raid, equipo afincado en Huelva y compuesto por los hermanos Manuel y Jesús Borrero, en las funciones de piloto y navegante, y Juan José Camaño, como copiloto, comenzaban su andadura en el Dakar el pasado día 2 de enero con la nada fácil taréa de finalizar la prueba más dura del mundo a los mandos de un espectacular camión Man con tracción a las seis ruedas.

En la parrilla de salida en la capital argentina, Buenos Aires, el equipo andaluz partía en la posición número 18, una posición relativamente cómoda ya que le permitía salir muy cerca del grupo de camiones punteros, evitando de esta forma el tener que realizar continuos y peligrosos adelantamientos, tal y como le ocurrió el año pasado y que se saldó nada más comenzar el Dakar con un accidente al estrellarse de frente contra otro camión que, en medio de una densa polvareda, se encontraba cruzado en medio de la pista.

Este año todo parecía favorable, la posición de salida era ideal, y el equipo había estado meses antes en el Sur de Marruecos con un doble objetivo, llevar ayuda humanitaria a los poblados más humildes, y poner a punto el camión para que nada fallase en el desarrollo de la competición.

Si bien el primer objetivo fue satisfactoriamente cumplido, repartiendo entre los más necesitados todo aquello que a nosotros nos sobra, el segundo objetivo resultó no ser completado al cien por cien, ya que de forma totalmente inesperada en la primera etapa el camión perdía fuerza y se veían desplazados hasta la posición número 27, algo negativo por dos lados. En primer lugar puesto que en una prueba tan dura y exigente como es el Dakar un vehículo que no esté rindiendo al máximo de sus posibilidades se queda sin opciones, y, en segundo lugar, puesto que el orden de salida lo va marcando el orden de llegada, de forma, que, al día siguiente, hay que salir entre el pelotón y literalmente jugarse el tipo realizando continúos adelantamientos, que, si entre coches y motos son peligrosos, entre los “mastodontes” dakarianos lo son aún más.

En este estado de cosas el Team Lince Raid confiaba en sus enormes posibilidades en arena, punto fuerte del equipo ya que el piloto, Manuel Borrero, se ha criado en el blando elemento. Ya de pequeño conducía los camiones de su padre en las blandas arenas de Huelva, y para el no tienen ningún secreto. Durante toda la noche las asistencias se empleaban a fondo para poder poner a punto el sistema de inyección del camión y dejarlo en óptimas condiciones para las etapas de arena, cosa que conseguían con no pocos esfuerzos. Pero los problemas no habían hecho más que empezar, y el sistema de inflado automático se averiaba, provocando que las ruedas fuesen bajas de presión en los tramos más difíciles en arena, lo que se traducía en tres reventones en los neumáticos, utilizando lógicamente todas las ruedas de repuesto. La providencial intervención de otro piloto español, Gonzalo Asurmendi, que le prestaba su rueda de repuesto, le permitía al Team Lince Raid continuar la carrera, eso sí, el equipo decidía ir al ritmo del equipo salvador con el fin de, en caso necesario, devolverles la rueda prestada y no dejarlos tirado. Este acto de solidaridad, que debe de ser imprescindible en cualquier prueba automovilística, les obligaba a entrar en la tercera etapa en penúltima posición, y lo que es peor, recibiendo una penalización por parte de la organización de tres horas, algo que marcaría el resto del Dakar para los andaluces.

A pesar de todo si hay algo que no entra en el diccionario del Team Lince Raid, es la palabra “rendición”, y desde ese momento, y una vez recuperado el imprescindible sistema de inflado, comenzaron una espectacular remontada. Al día siguiente finalizaban la etapa en la posición número 25, es decir, conseguían adelantar a la friolera de 20 camiones en competición. Desde ahí, y jornada tras jornada, se irían sucediendo los buenos resultados, hasta que el viernes 8 de enero, la etapa previa al descanso que marca el ecuador en el Dakar, el Team Lince Raid conseguía por primera vez finalizar entre los diez primeros, concretamente en octava posición, a pesar de tenerse que emplear a fondo en el rescate de un camión que había volcado en el cordón de dunas y se encontraba en una situación realmente peligrosa, dejando claro que los problemas quedaban atrás y el equipo había recuperado la concentración que tan necesaria es en cualquier competición de élite. Al llegar la jornada de descanso, Manuel Borrero, manifestaba: “Una vez superados los problemas mecánicos hemos conseguido encontrar nuestro sitio en la carrera. Ahora el camión funciona a la perfección y estamos recuperando tiempo a marchas forzadas. En la última etapa, la más dura y difícil del Dakar hasta el momento, con una especial de 600 kilómetros, nos tuvimos que detener para auxiliar a un equipo que se encontraba en una situación realmente complicada. Conseguimos poner el camión derecho, pero el piloto arrancó antes de tiempo y sufrió una avería que le obligó a abandonar, sin duda una lástima. El tiempo perdido en el rescate nos lo ha compensado la organización, de forma que terminamos en octava posición la prueba, situándonos en la quinceava posición de la general. En la etapa de mañana domingo tenemos la táctica a seguir muy clara, ya que vamos a atacar con fuerza desde el primer momento, para evitar realizar el cordón de dunas de la parte final de la etapa de noche, con la dificultad que eso conlleva. Estamos muy satisfechos de la remontada y tenemos la moral muy alta.” Y no era para menos, ya que de finalizar una etapa del Dakar en la penúltima posición, a hacerlo en la octava, hay un difícil trabajo de todo un equipo.

Desde este momento la trayectoria del equipo fue muy regular. En muchas etapas por delante tan sólo se encontraban equipos oficiales y camiones prototipos, imposibles de batir por uno privado. La estrategia cambió radicalmente, era el momento de conservar posiciones, el desgaste había sido realmente fuerte, buena prueba de ello es que la cabina de camión estaba rajada, las fuerzas ya no eran las mismas y el lastre de las tres horas de penalización pesaba como una losa. Era el momento de recoger lo sembrado y así ha sido hasta el final del Dakar. La última etapa, que unía San Rafael con Buenos Aires, simbolizó un último y titánico esfuerzo que llevó al Team Lince Raid a llegar a la Capital Argentina en la posición séptima, siendo el primer equipo español en la categoría de camiones que cruzaba la línea de meta. En lo que respecta a la general la posición número 11 con la que el equipo andaluz ha finalizado la edición 2010 del Argentina Chile Dakar es todo un éxito, sobre todo si tenemos en cuenta que la ha obtenido un equipo privado con un camión de serie.

Lo que sí es seguro es que la edición 2011 del Dakar volverá a contar con un equipo andaluz inscrito en la categoría de camiones.

Reportaje y fotos: A. Triviño

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