Honda presenta la cuarta generación del todocamino CR-V

El nuevo CR-V estará disponible con la opción de tracción a las dos ruedas y a las cuatro ruedas, mientras que las mejoras realizadas en la gama de motores han logrado reducir de manera considerable las emisiones. Las ventas del nuevo CR-V comenzarán en Europa en noviembre de 2012 y el automóvil se fabricará en la planta de producción de Honda en Swindon (Reino Unido).

En comparación con el CR-V de generación anterior, el nuevo modelo adopta un diseño más agresivo y la aerodinámica cuenta con unas líneas más definidas que se combinan con una parrilla de tres barras horizontales y unos faros hundidos. El paragolpes delantero inferior se ha diseñado para mejorar el ángulo de ataque del vehículo. Se mantienen las luces de freno traseras verticales características del CR-V, que se introdujeron en la primera generación, pero con un estilo más tridimensional. Las ruedas de gran tamaño  del CR-V refuerzan su presencia y capacidad dinámicas.

El CR-V se ha diseñado como un automóvil global, pero el modelo para Europa presenta una serie de especificaciones exteriores desarrolladas exclusivamente para este mercado. El paragolpes delantero  refuerza su atractivo dinámico, mientras que las luces delanteras de circulación diurna LED y las luces traseras LED son otras incorporaciones específicas.

En la cabina, la atención se centra en la pantalla de información múltiple “inteligente” (i-MID) de 5 pulgadas, que controla los sistemas de audio, telefonía y sistema de navegación (en las versiones que lo incorporan). Para reforzar la sensación de espacio interior, los cercos de las puertas se han elaborado en forma cóncava. Esto ha permitido también que los ocupantes de los asientos delanteros se acerquen a los laterales del vehículo, facilitando la entrada y salida de éste. Como consecuencia, ha quedado más espacio libre entre los asientos para una consola central que aloja dos portavasos, un compartimento de almacenamiento, un reposabrazos y respiraderos para los asientos traseros.

Los asientos delanteros también incorporan un sistema de protección contra impactos. Las ranuras del respaldo del asiento, los pliegues en el muelle amortiguador y el mecanismo giratorio en éste se combinan para absorber la energía de los ocupantes en caso de accidente, reduciendo el riesgo de lesiones por impacto. Los asientos trabajan en combinación con la estructura de la carrocería con ingeniería de compatibilidad avanzada del CRV.

El punto de la cadera en los asientos traseros se ha bajado 38 mm respecto al modelo actual, dando lugar a una posición más cómoda en el asiento y más espacio libre. Asimismo, un cambio en el diseño de los asientos traseros ha permitido a los ingenieros de Honda introducir asientos traseros con partición 60/40, que pueden plegarse totalmente con facilidad en un solo movimiento. Con sólo tirar de una palanca, el CR-V puede transformarse de un automóvil de cinco plazas en un vehículo de carga versátil.

En el apartado aerodinámico la adopción de un subsuelo plano ha suavizado el flujo de aire bajo el vehículo, mientras que un techo más largo combinado con un paragolpes delantero optimizado desde el punto de vista aerodinámico y un alerón trasero ayudan a controlar el flujo de aire por encima de la carrocería. El resultado es una reducción del coeficiente de resistencia de un 6,5% respecto al CR-V actual en beneficio del rendimiento, el consumo de combustible y las emisiones de gases de escape.

Bajo el capó del CR-V, los clientes encontrarán un motor de gasolina i-VTEC de 2,0 litros o un motor diesel i-DTEC de 2,2 litros. Ambos se han desarrollado a partir de los motores disponibles en el CR-V actual, pero se han rediseñado totalmente centrándose en reducir las emisiones de CO.

La potencia y el par del motor i-DTEC se mantienen en 150 CV y 350 Nm, respectivamente, pero las emisiones descienden de 171 g/km a 153 g/km (10%) en las versiones con transmisión manual y de 195 g/km a 175 g/km en las versiones equipadas con la transmisión automática de cinco velocidades.

La potencia del motor de gasolina i-VTEC de 2,0 litros ha aumentado de 150 CV a 155 CV, mientras que el par ha experimentado un incremento de 2 Nm hasta alcanzar los 192 Nm. A pesar de este aumento de rendimiento, las emisiones han descendido de 192 g/km a 174 g/km en la versión manual y de 195 g/km a 176 g/km en la automática.

Los clientes que opten por el CR-V con tracción a las dos ruedas verán reducidas nuevamente las emisiones de gases de escape a 170g/km. En Europa, las ventas de modelos de tracción a las dos ruedas equivalen ya al 51% del mercado de los SUV compactos con motor de gasolina, según un estudio de llevado a cabo en 2011.

El nuevo CR-V marca la introducción de la tracción a las dos ruedas y mejoras en la suspensión y la dirección del automóvil. El equipo de desarrollo de Honda emprendió un amplio programa de pruebas en las carreteras europeas para mejorar la calidad de conducción del CR-V sin menoscabo de su confort, similar al de un turismo o su estabilidad a altas velocidades. La suspensión delantera tipo McPherson y la suspensión trasera multibrazo se han perfeccionado con un aumento del 10% en los coeficientes generales de amortiguación. El incremento de la rigidez de la carrocería – la rigidez a la flexión es de hasta un 7% y la rigidez torsional de hasta un 9% – permite que la suspensión funcione de una manera más eficaz.

La mayoría de CR-V ya vendidos incorporan el sistema de tracción a las 4 ruedas y la última serie del sistema Real Time AWD 4×4 de Honda. El sistema de “doble bomba” accionado hidráulicamente del CR-V de tercera generación se ha sustituido ahora por un sistema accionado electrónicamente que ofrece una respuesta más rápida cuando se detecta una pérdida de tracción. También reduce el peso en un 17 por ciento y minimiza la fricción interna en un 59 por ciento. Los avances ayudan a continuar minimizando el impacto negativo sobre el ahorro de combustible que es habitual en casi todos los sistemas de tracción a las cuatro ruedas.

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